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La Policía Nacional

La Policía Nacional

 

Artículo 166.- La Policía Nacional tiene por finalidad fundamental garantizar, mantener y restablecer el orden interno. Presta protección y ayuda a las personas y a la comunidad. Garantiza el cumplimiento de las leyes y la seguridad del patrimonio público y del privado. Previene, investiga y combate la delincuencia. Vigila y controla las fronteras.

 

La Policía Nacional es diseñada como un cuerpo unitario en la Constitución de 1993, decisión ya anunciada en modificaciones de la Constitución anterior que unificaron los cuerpos policiales que existían anteriormente. Se establece que su finalidad fundamental es garantizar, mantener y restablecer el orden interno, concepto éste en tomo al cual ha girado la definición de la Policía en el Perú durante los últimos años.

 

No hay acuerdo sobre la definición precisa del orden interno y el debate ha florecido en el Perú a medida que diversos especialistas se han ocupado del tema. La Constitución emplea el concepto en el inc. 4 del art. 118, al señalar que es atribución del Presidente de la República «velar por el orden interno y la seguridad exterior de la República». La mención significa que dentro del Estado el orden interno es una función del Poder Ejecutivo. La siguiente referencia constitucional se da en el inc. 1 del art. 137: «En estado de emergencia las Fuerzas Armadas asumen el control del orden interno si así lo dispone el Presidente de la República». Por su parte, el arto 165 ratifica la situación singular y de excepción en que las Fuerzas Armadas asumen el control del orden interno. Finalmente, es recién en el arto 166 que el concepto es ampliado y precisado en sus contenidos, al tiempo que se encarga a la Policía Nacional el garantizarlo, mantenerlo y restablecerlo.

 

El orden interno puede ser definido como aquella situación interna de paz y posibilidad de progreso para el conjunto y para los individuos, en la cual se cumplen el orden jurídico y la organización democrática con un espíritu de justicia y equidad. Pero esta idea general debe precisarse, señalando que el orden interno se estructura  como un sistema de reglas destinadas a mantener el buen funcionamiento de los servicios públicos, la seguridad y la normatividad ético-jurídica de las relaciones entre particulares y entre éstos y el Estado. En el sentido expuesto, el orden interno tiene que ver con el cabal funcionamiento de la legalidad vigente. Esto interesa a todos, porque su conservación expresa la paz social, mientras que su resquebrajamiento puede afectar a la estructura del Estado y a toda la Nación 744.

 

El orden interno es así un fenómeno de naturaleza político-social que tiene relación directa desde luego con el Derecho, en la medida que un margen más o menos amplio del orden de la sociedad está regulado por normas jurídicas. Pero no se agota en él porque otro margen del orden de la sociedad tiene que ver con consideraciones no jurídicas: estados de ánimo colectivos, fenómenos económicos, opiniones generalizadas, etc. La casuística nacional e internacional es abundante en situaciones no jurídicas que afectaron el orden interno de la sociedad.

 

Hay que tener en cuenta que velar por el orden interno es una función esencialmente política, encomendada al Poder Ejecutivo en el inc. 3 del art. 118. No se trata por consiguiente de un asunto de naturaleza técnico-jurídica, pues en tal caso, correspondería tal función al Ministerio Público que se encarga de defender la legalidad y los intereses públicos tutelados por el Derecho, según el arto 159 de la Constitución.

 

Es en el contexto de la concepción político-social del orden interno, que se toman una serie de medidas y que actúan diversos organismos del Estado. Uno de ellos, de importancia privilegiada porque se le encarga especialmente el orden interno, es la Policía Nacional, conducida también por el Poder Ejecutivo y, particularmente, por el Presidente de la República que es su Jefe Supremo (art. 167 de la Constitución). La Policía Nacional encuentra su ubicación dentro del Estado a órdenes del Poder Ejecutivo y más específicamente del Presidente de la República, colaborando como una institución fundamental al mantenimiento del orden interno. En consecuencia, sus finalidades son:

- Garantizar el orden interno, es decir, constituirse en la institución que da seguridad y se organiza para ello con una cobertura nacional. Esto, como es obvio, con una calidad de servicios especializados y una permanente interacción y relación de confianza con la sociedad. Como puede verse, hay entremezclados aquí elementos institucionales, funcionales y de conciencia social, todos muy importantes para garantizar el orden interno.

 

- Mantener el orden interno, es decir, producir un servicio público que otorgue la situación de tranquilidad necesaria. El orden interno, como toda situación, es mutable y procede en ondas con picos y valles: estará a veces reforzado y otras será más precario. La mantención del orden interno supone una actividad constante que asegure un promedio adecuado en su calidad.

 

- Restablecer el orden interno, es decir, neutralizar situaciones de desorden para regresar a los cauces del orden interno. Aquí intervienen, nuevamente, varios ingredientes de la actividad policial, de los cuales las labores de inteligencia y coacción destacan por su importancia en la situación concreta.

 

Como hemos sostenido anteriormente, la Policía Nacional es la institución central del orden interno en el país. Pero hay otros organismos que coadyuvan a tal fin, porque, en realidad, la función de policía es una categoría conocida y de antigua data en el Estado, para la cual trabajan muchos organismos y, aún, muchas dependencias dentro de todos los organismos públicos.

 

La función de policía consiste en aquella actividad permanente del Estado de supervigilar el buen orden, para garantizarlo y restablecerlo donde sea necesario. Para ello existen organismos especializados. Pueden mencionarse, en adición a la Policía Nacional, el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo, el Poder Judicial, la Contraloría General de la República y, porqué no, también varios organismos no gubernamentales (la Cruz Roja, por ejemplo). Al mismo tiempo, dentro de cada organismo del Estado suele haber algunos que hacen función de policía, como por ejemplo las inspectorías en la parte presupuestal. Nada de esto quita, sin embargo, que el rol protagónico y esencial para el orden interno dentro de la vida cotidiana de la sociedad en su conjunto, lo tiene -y debe tener-la Policía Nacional.

 

En adición al orden interno, el artículo que comentamos dice que la Policía Nacional «presta protección y ayuda a las personas y a la Comunidad. Garantiza el cumplimiento de las leyes y la seguridad del patrimonio público y del privado. Previene, investiga y combate la delincuencia. Vigila y controla las fronteras». Se trata en realidad de desagregaciones sin mayor orden ni concierto del conjunto de actividades que supone el garantizar, mantener y restablecer el orden interno. Inclusive, es una enumeración incompleta porque, por ejemplo, no toma en cuenta un aspecto esencial de la participación de la Policía en el orden interno que es la función de patrullaje, esencialmente coercitiva y por lo tanto no violenta, pero que es a veces mucho más eficiente previniendo el desorden, que la intervención violenta y coactiva para restablecerlo. Tampoco se expresa adecuadamente el concepto aparecido en los últimos tiempos y que, en nuestro criterio, tiene una importancia muy grande para la vida social: el de seguridad ciudadana. La seguridad es y será un factor cada vez más importante en la vida moderna. En todo caso, pudo incluirse como finalidad fundamental de la Policía Nacional el mantenimiento de la seguridad ciudadana.

 

Sobre esta segunda parte del artículo consideramos que debería retrabajarse el tema, tanto desde el punto de vista técnico como desde el político, y hacerse una reestructuración que exprese el trascendental aporte que a la paz y al progreso -es decir, al orden interno-, realiza la Policía Nacional.

 

Finalmente, cabe hacer mención a dos normas importantes referidas a la Policía Nacional. La primera de ellas es el Decreto Legislativo N° 37Ldel4 de febrero de 1986, Ley de Bases de las Fuerzas Policiales, cuyo arto lO, que establece las funciones básicas de lo que antiguamente eran las Fuerzas Policial es y que hoy es la Policía Nacional, se encuentra todavía vigente. La segunda norma es el Decreto Legislativo W 744 del 8 de noviembre de 1991 que, como se sabe, modificó la estructura orgánica prevista por el Decreto Legislativo N° 371 Y la concordó con la nueva organización unitaria de la Policía Nacional que posteriormente se implantó.

 

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